Un manual práctico de orientación para quienes desean implementar esta magnífica disciplina del Mantenimiento Productivo Total

TPM Para Los Latino Americanos

   

Un manual práctico de orientación para
quienes desean implementar esta
magnífica disciplina del
Mantenimiento Productivo Total

 Preparado por: Enrique Mora

TPM Mantenimiento Productivo Total  

Cuando en 1964 llegué a trabajar en Ford Motor Company, me pude dar cuenta que "mantenimiento" era bastante más que la lucha por mantener el equipo trabajando a como diera lugar.  Ya antes había yo estado desarrollando desde muy temprana edad, labores como electricista de mantenimiento. Mi padre era un excelente electricista y superior persona.  

Mis estudios de ingeniería mecánica en el Politécnico de México han contribuido a que yo tenga una visión más amplia de aspectos generales de mantenimiento, que otros colegas que se centran en lo mecánico o lo eléctrico sin involucrarse en nada más. 

   

Una gran escuela la Ford indudablemente, así como la industria azucarera. Tuve la oportunidad de instalar equipos de control electro-neumático y electrónico en un buen número de los más importantes ingenios azucareros de México así como trabajar en uno de ellos (La Margarita), por cerca de un año.  

Bien, puedo decir que mi ingreso a Ford se convirtió en un parte-aguas en mi vida profesional, ya que fue mi primer contacto con un verdadero “sistema estructurado”, y tuve la oportunidad de implementar un sistema de computación manual de tarjetas perforadas para controlar el Mantenimiento Preventivo, que en ese tiempo era lo más avanzado en la eterna lucha por conservar el equipo disponible para su operación.

Tras esas satisfacciones llegaron muchísimas más, empresas de diversos giros y tamaños, siempre con la búsqueda de aplicar las más recientes técnicas que permitan eficientar al máximo la operación.  Así fue como comencé a involucrarme en TPM “Total Productive Maintenance” o sea el Mantenimiento Productivo Total.  

Me interesó mucho el concepto porque su propia naturaleza de mejoramiento continuado permite predecir que no sólo es la mejor alternativa presente sino que será la filosofía de mantenimiento del futuro.  TPM ha representado grandes logros y es una de las partes integrales del Toyota Production System, ahora Sistema de Manufactura Esbelta, que generó la manifestación más visible del milagro japonés al llegar en los 70’s a conquistar el mercado automotor de Norte América, para no soltarlo más.  

Este trabajo no pretende ser una traducción de obras japonesas o americanas, ni tampoco es mi intención que adoptemos los conceptos puristas que en ciertos renglones chocarían con la idiosincrasia (que conozco de primera mano), de nuestros trabajadores latinoamericanos.  

Tampoco espere el lector una lección de definiciones en términos rebuscados. Es mi intención que el lenguaje utilizado aquí ayude a clarificar los conceptos de esta maravillosa disciplina y los haga muy digeribles para todos. Se trata digamos, de un método simple de iniciar una implementación de TPM en las plantas de los países hispano-parlantes y aún en los Estados Unidos de América, donde hay plantas en las que predomina el trabajador latinoamericano y son respetados por sus gerentes quienes, en muchos casos, les dan capacitación y entrenamiento en español.  

Posiblemente han de pasar muchísimos años antes de que la mayoría de las empresas despierten a esta nueva tendencia, quizás algunas de ellas cerrarán sus puertas sin nunca haber descubierto este sistema que las pudo haber mantenido en plena competencia.   El TPM no es una moda, es LA ÚNICA alternativa para permanecer competitivos en la feroz competencia del mercado global.  

En 1998, tuve la oportunidad de hacer una presentación de TPM a un grupo de ingenieros de manufactura. Ellos me mostraron una estadística que me impactó. De los más de 8,000 negocios que habían enviado a sus ejecutivos, técnicos y gente de mantenimiento a tomar cursos sobre TPM, sólo unas 400 plantas habían logrado una implementación exitosa. El eterno 5% que se ve en cualquier estadística de éxito. De hecho según Paretto estadístico europeo del siglo antepasado, debieran ser sólo 4% ya que son el 20% del 20%. Paretto estableció que en todo grupo siempre hallaremos que el 20% de la gente hace el 80% del trabajo, y en consecuencia gana el 80% del dinero. Llevando su investigación más lejos, pudo determinar que con ese 20% de la gente, pasaba lo mismo, y quedó claro que el 20% del 20% forman una clase extraordinaria de excelencia.   

Curiosamente eso es lo que se necesita para triunfar en cualquier ámbito: "Excelencia". ¿Está usted dispuesto a llevar a su empresa a ese nivel? Comencemos…

La Excelencia como Norma de Vida

  Cuando los japoneses comenzaron a reconstruir su país, luego de la Segunda Guerra Mundial, concibieron un sueño: ese sueño consistía en convertirse en una potencia mundial. Pero ¿cómo?, si sus productos tenían una reputación tan pobre en todo el mundo.  Paso a paso, comenzando por su industria automotriz, se han convertido en un valioso ejemplo para todo el que quiera alcanzar la excelencia. Indudablemente son fanáticos de la excelencia.   

El procedimiento para alcanzar la excelencia es bastante simple, Miguel Ángel Cornejo, distinguido autor y motivador mexicano, lo ha sintetizado: consta de sólo tres pasos, tres firmes pasos:  

·             Identificar al mejor

·             Igualar al mejor

·             Superar al mejor  

Todo el que siga ese procedimiento tiene garantizado el éxito en lo que emprenda. De esa forma, los japoneses miraron al mundo para definir quién era el mejor haciendo automóviles. En el proceso de identificar al mejor, hallaron a la industria norteamericana como la mejor. Desarrollaron un proceso de producción similar al grado de igualar a las grandes empresas automotrices norteamericanas. Analizando cada paso del proceso, detectaron muchas oportunidades para mejorarlo, y lo mejoraron. Como resultado de este titánico esfuerzo, a finales de los 70's invadieron el mercado automotor americano y conservan esa supremacía al iniciar los 2000's, ahora enfrentando la competencia de otras naciones orientales, como Corea con sus marcas Hyundai y Daewoo.  

TPM, el Mantenimiento Productivo Total, una estrategia indispensable para participar en el mercado global del siglo 21.  

            ¿Cómo podemos instalar con facilidad en nuestras plantas latinoamericanas el Mantenimiento Productivo Total?  Esta es una pregunta que muchos profesionales en mantenimiento, ingeniería de la planta, manufactura y empresarios en general nos hemos venido haciendo desde hace varios años y lamentablemente las únicas herramientas con que contábamos eran cursos, libros y textos que aún cuando algunos están bien traducidos al español, no están dirigidos a una aplicación sencilla y práctica, no toman en cuenta los factores culturales ni representan una ayuda completa y actual en esta compleja tarea.   

La razón: TPM, (Total Productive Maintenance), no es solamente una reunión de medidas técnicas aplicadas al mantenimiento, sino también requiere de agrupar las voluntades humanas. Se trata sin duda de un Cambio Cultural. Por tal motivo, se debe manejar con claridad y conocimiento de causa, con un lenguaje simple que permita al lector latinoamericano de todos los niveles, un entendimiento claro de esta apasionante materia. Y lo más importante, debe tomar en cuenta al trabajador latinoamericano con su especialísima herencia cultural, sus habilidades, creencias, formación moral, valores familiares, históricos y sociales.  

Diferentes formas de trabajar, supervisar y de interactuar y hasta diferente estilo de motivación, hacen que debamos tratar los temas de una manera especial y muy diferente a lo que hemos visto hasta ahora, y así es como lo haremos.  

Esta realidad y la magnífica respuesta de colegas de habla hispana en la red de intercambio a través del Internet, (TPMonLine), son lo que me ha impulsado para integrar este primer manual latino-americano de TPM o MPT que someto a su consideración y queda desde luego, (de conformidad con las normas del TPM), abierto a críticas y sugestiones que nos permitan mejorarlo y contar con un elemento ágil y simple de consulta que haga fácil la instalación de este revolucionario sistema en todas las plantas de la América Latina. Muchos de los conceptos que verán aquí fueron aportados por nuestros visitantes de la  Internet y desde luego les estamos muy agradecidos por su desinteresada colaboración.  

Temario Propuesto:

(Estoy en constante comunicación con los lectores para ajustar este temario a sus expectativas y necesidades)  

1.      Antecedentes. Los primeros asomos de la actividad de mantenimiento y su evolución hasta llegar a la filosofía del TPM o Mantenimiento Productivo Total.

2.      Definición de TPM o MPT,  procedimientos para instalar esta disciplina con éxito, la atmósfera positiva generada por el sistema, las nuevas formas de liderazgo y nuevos conceptos de mando y autoridad. ¿Cuál es la base de nuestra actividad?

3.      Capacitación y Entrenamiento.  Importancia de combinar estos elementos para optimizar los resultados. Aspectos sociales y sicológicos. La certificación multitareas y la autoestima. Capacitación y Entrenamiento  como elementos fundamentales en el éxito del programa. Los aspectos básicos de motivación que nos ayudarán a que cada quién comprenda la importancia de su participación y los beneficios del desarrollo de esta nueva disciplina, y de esta manera cada persona se auto-motive. Kaizén, un proceso de aprendizaje, una nueva cultura de mejoramiento continuo. Es sin duda la mejor forma de preparar a quienes han de desempeñarse en la implementación tanto en TPM como en todas las otras disciplinas de la Manufactura Esbelta.  
 

4.      Existen, según la definición tradicional en el TPM, seis principales causas crónicas de pérdidas en la industria: 

  1.   Fallas en el equipo

  2.   Tiempos de cambios y Ajustes

  3.   Tiempos de lenta producción y paros por otras estaciones

  4.   Velocidad inferior a la programada

  5.   Defectos en el proceso

  6.   Reducción de eficiencia por arranque  

Las fallas de equipo se dividen en crónicas y esporádicas. El TPM tiene como objetivo eliminar esa clase de problemas, lo conseguimos mediante el análisis de la causa raíz y otras valiosas herramientas.

5.      Beneficios directos en la calidad del producto y sus consecuencias. Mejoramiento de las condiciones de trabajo y por ende, aumento de la productividad individual y de conjunto.  El logro de condiciones más seguras en el área de trabajo.

6.      Cómo determinar si una planta está lista para implementar TPM en ella. Características especiales que se requieren: Tipos de plantas, estilos gerenciales, esquemas de supervisión y otros factores nos ayudan a definir con claridad si nuestra planta está preparada para tener al TPM como posibilidad.

7.      Procedimiento para lograr el éxito en la instalación o implementación de TPM. Algunos puntos muy importantes para lograrlo. Cómo lograr y fomentar que se extienda el efecto por iniciativa de los propios trabajadores.

8.      El “despegue” del programa TPM, cómo lograr una participación colectiva de los diversos departamentos, comenzando desde arriba. No basta poner el huevo, ¡Hay que cacaraquear!  
 

9.      Establecimiento de un programa congruente y sobre todo alcanzable, factor indispensable para conseguir buena respuesta en el largo plazo.  
 

10.  Los tradicionales pasos en el establecimiento del mantenimiento autónomo, base del TPM:  
 

  1.  Limpieza inicial 

  2.  Eliminar el origen de la posible contaminación

  3.  Establecer la limpieza, lubricación e inspección

  4.  Capacitación de los operadores para inspeccionar su equipo

  5.  Inspección autónoma

  6. Organización y limpieza del área por sistema.

 
Logros básicos de TPM: 

  1.  Ciclo de Vida Útil del equipo se extiende

  2.  Incremento de la calidad del producto

  3.  Reducción de tiempos y costos

  4.  Mayor facilidad de mantenimiento (Mantenibilidad)

  5.  Mayor facilidad de operación   (Operabilidad)

  6.  Mejoría en las condiciones de higiene y seguridad

  7.  Mayor Confiabilidad del equipo

  8.  Máxima Productividad efectiva   

11.  Ventajas y Beneficios Permanentes. Por las ventajas anteriormente expuestas,  las empresas que logren implementar con eficiencia el sistema TPM, estarán dando a sus operadores mejores condiciones de trabajo higiene y seguridad, así como mayores recursos gracias a su mayor conocimiento del equipo, y como resultado de esto, mayor estabilidad en el empleo.  Esto hace que los sindicatos o uniones de trabajadores  encuentren en el TPM un aliado importante en la consecución de sus objetivos en beneficio de los trabajadores.  La meta de la implementación: El mantenimiento autónomo. Beneficios directos en el costo del producto, la eficiencia de la planta y la satisfacción de cada uno de los participantes.

12.  Luego del Mantenimiento Autónomo: TPM La Nueva Actitud.
Mantenimiento Predictivo.  Proyectos Mayores. Implementación Temprana del TPM

13.  Claves del éxito en la implementación de TPM, algunas plantas comparten sus experiencias y estas nos ayudan a medir nuestras posibilidades de éxito al iniciar el proceso. Este es un capítulo cuya realidad seguramente irá creciendo significativamente a  medida que vayamos conociendo casos de plantas latinoamericanas que han implementado el sistema y que quieran compartir con nosotros sus experiencias. (Benchmarking)

14.  Sistemas Visuales.- Una forma ágil y divertida de simplificar la tarea de mantenimiento autónomo, preventivo y correctivo

15.  Los Sistemas Computarizados de Manejo del Mantenimiento CMMS.  ¿Cuáles son los mejores?  
 

16.  OEE Eficiencia Total del Equipo.  Cómo medir las mejorías en términos de la Eficiencia Total de un Equipo. La importancia de poder evaluar la incidencia del TPM en este concepto de productividad. Reporte comparativo de Antes, Durante y Después.  
 

17.  Apéndice: Los 14 consejos de William Edwards Deming
El reporte de la exitosa implementación de TPM en NASSCO  

1.  Antecedentes. Los primeros asomos de la actividad de mantenimiento y su evolución hasta llegar a la filosofía del TPM o Mantenimiento Productivo Total.

              Durante muchos años, a partir del inicio de la actividad industrial, el mantenimiento fue considerado como un mal necesario y las empresas no le concedían casi ninguna importancia. Este rubro no formaba parte integral del proceso productivo y el apoyo que se le brindaba era mínimo. Se practicaba un mantenimiento meramente correctivo y con frecuencia se aplicaba en ello el mínimo posible de recursos, con lo que al paso del tiempo, los equipos se iban degradando hasta perder un alto porcentaje de sus potencialidades originales. Reparaciones a veces muy ingeniosas y algunas otras muy mal hechas, parches, contrapesos, refacciones improvisadas, amarres de alambre o cuerda, trancas y otros artilugios eran cosa común en el ambiente industrial de las primeras décadas del siglo 20. Especialmente en los países latinoamericanos, esta era la tendencia.  Lo anterior obedecía no solamente al aspecto económico, sino a esa creatividad artesanal tan nuestra.   

Era grande la admiración que los recién llegados sentíamos hacia aquel "maistro" que había hallado la forma de sustituir tal o cual pieza por algo más resistente (aunque tal vez eliminando el propósito original de seguridad).  Creatividad que iba, como dijimos antes, en muchos casos degradando las características originales de diseño de la máquina.  

            La post-guerra a mitad de los 40’s nos trae una nueva atmósfera de mayor competencia, asociada a la revolución industrial,  el Mantenimiento Correctivo o de Ruptura se hace ya con una mayor conciencia, usando repuestos originales en los más de los casos, si bien casi siempre se pierde tiempo productivo cada vez que hay la necesidad de hacer una reparación.  Una gran desventaja de este concepto de mantenimiento es que en muchos casos, ya cuando el equipo dejaba de funcionar, se requería de una reparación enorme de los daños causados por un defecto mínimo que pudo ser corregido antes a un costo mucho menor.  

Con estas perdidas en mente, en el principio de los 50’s se inicia una nueva idea de mantenimiento basada en los promedios de vida útil de las partes y componentes, así como las recomendaciones de algunos fabricantes de equipo.   

Se denomina (PM) Mantenimiento Preventivo.  Hacia 1963 avanza esta técnica a Latino América y Ford Motor Company en México se convierte en una de las primeras empresas en implementarlo.  Si bien más costoso en términos de tantas partes reemplazadas que en muchos casos pudieron perdurar algunos meses o años más, y también las incontables horas hombre empleadas en inspeccionar equipos para prevenir alguna falla,  el PM tuvo su ventaja en que los paros por fallas de equipos se redujeron enormemente. Ya era entonces un importante avance.   

Viene una etapa de transición y se comienza a desarrollar una nueva perspectiva hacia lo que sería más tarde el TPM. Esta etapa transitoria se denominó Mantenimiento Productivo y se centró en un incremento de las responsabilidades del otrora minimizado departamento de mantenimiento.

Llega el nuevo concepto de “Ingeniería de la Planta”.  

Se determina la conveniencia de que se planifique mejor en proyectos de crecimiento o de nueva construcción. Se busca que este nuevo esquema permita hacer mejores elecciones de equipo a adquirir y de áreas para instalarlo. Nacen o se fortalecen los conceptos de “lay-out” o ubicación física para optimizar la distribución de la planta. La ingeniería industrial, participa con sus estudios de tiempos y movimientos. Se sistematiza el suministro programado de materias primas en las líneas de ensamble (control de producción), todos estos conceptos llegan para optimizar las operaciones.

Se establece un fuerte lazo de comunicación entre los responsables de la producción y del mantenimiento logrando mejorías considerables para ambas tareas ahora ya consideradas igualmente importantes. Conceptos de Ingeniería de Manufactura surgen para el diseño de nuevas herramientas y también la Ingeniería de Procesos toma su lugar como parte del mismo movimiento modernizador. Todos estos avances seguían llegando a América Latina aunque a veces con retraso de varios años.   

De pronto, con los avances tecnológicos en las comunicaciones, se presenta una acelerada globalización de los mercados, tratados de libre comercio y apertura en general a mercados externos, nos encontramos compitiendo contra las más grandes potencias mundiales. Es pues bastante oportuno el momento que yo llamo la Explosión de la Información. Los ancestrales retrasos ahora son cosa del pasado. La información nos llega a la velocidad de la luz. Computadoras cada día más poderosas antes a precios prohibitivos hoy están al alcance de todo el mundo. Nos enteramos de las cosas en el mismo instante en que están sucediendo.  

No más podrá suceder la sorpresa que los empresarios del automóvil de Estados Unidos se llevaron cuando los japoneses decidieron invadir el mercado americano en los 1970’s con autos mucho más baratos y de mucho mejor calidad.  Y vaya que llegaron para quedarse.  

Ahora todo lo sabemos en cuestión de segundos. Cada día hay nuevos avances y sólo quienes no quieren estar al día los ignoran. Estamos en un constante cambio más rápido que nunca antes.  Recordemos ese concepto de que cada cinco años, se logra un avance de igual magnitud al de los cincuenta que les precedieron.  Es el momento de iniciar una jornada de continuo aprendizaje si deseamos sobrevivir en este cambio de milenio.  Nuestras actitudes deben ajustarse a la realidad que nos ha tocado vivir.  

Y ¿Qué es lo que necesitamos aprender?  Estrategias de clase mundial tales como: Manufactura en Calidad Total, Justo a Tiempo y TPM, Mantenimiento Productivo Total.  Y ¿qué sigue después del TPM? Más TPM, la ventaja de estas estrategias es que, en sí mismas llevan integrada una fórmula contra el envejecimiento o la obsolescencia, se auto-renuevan constantemente.  

TPM no es un sistema reglamentado, establecido o limitado. Por el contrario, se trata de un proceso de continuada mejoría implantada por el sentido común y la creatividad del ser humano. Bienvenidos pues al sistema de mantenimiento y productividad del presente y el futuro.  

He aquí algunas cifras que se están obteniendo de la implementación del TPM y que seguramente contribuirán a darnos un gran entusiasmo por participar en esta filosofía.  El connotado investigador Terry Wireman, en su libro “TPM, an American Approach” nos muestra cifras alentadoras...  

Productividad:

* Aumentos de 100 a 200 %

* Rangos de operación aumentaron desde un 50 al 100%

* Paros por equipo descompuesto, se redujeron en a un 3%

Calidad:

* Reducción de defectos en >99%

* 50% menos reclamaciones de clientes  

Costos:

* 50% de reducción en labor directa

* 30% de reducción en costos de mantenimiento

* 30% de reducción en consumo de energía  

Inventarios:

* 50% de reducción en niveles de inventario

* 100% de incremento en reciclado de inventario  

Seguridad:

* Eliminación total de infracciones ambientales y de seguridad

Yo agrego: * Notable reducción de condiciones de riesgo tan comunes en la industria de Latino América

Moral:

* 200% de aumento en los buzones de sugestiones y propuestas

* Aumento generalizado de participación de los trabajadores en las reuniones de grupo.  

Con todos estos beneficios, es natural que haya una buena disposición de los empresarios a participar en este nuevo sistema que sin duda será de gran valor en el desarrollo de las empresas del nuevo milenio que como todos los técnicos sabemos, inició el 1° de enero del 2001.