Implementación Temprana de TPM

Implementación Temprana de TPM

          Esta actividad es muy importante. Consiste en participar activamente en el diseño o selección de nuevo equipo, y desde luego implementar las medidas de mantenimiento autónomo desde que llega a la planta. Muchas plantas que se administran a la antigua, tienen un departamento de adquisiciones omnipotente que decide qué se debe comprar y de quién se debe comprar. A través de los años, este poder absoluto ha dado lugar incluso hasta a actividades de corrupción.  

Dentro de la nueva cultura del TPM, el departamento de compras o adquisiciones lleva a cabo una comunicación muy amplia con el personal de mantenimiento e ingeniería de la planta en general y también con quien o quienes se harán cargo de operar el nuevo equipo. También se establece una amplia comunicación con el o los posibles proveedores Se presentan diversas alternativas y haciendo las correctas consideraciones de mantenibilidad, confiabilidad, operabilidad, etc. se puede pedir al fabricante que se mantengan ciertos estándares en componentes que nos benefician, se puede incluso conseguir que el equipo venga ya pintado de fábrica de acuerdo con el código que se haya seleccionado y así se llega a la definición del equipo que se ha de adquirir, se consigue amplia información anticipada de los requerimientos y se prepara una instalación eficiente desde la base hasta los servicios que se requieran. Se ajusta el plano de distribución para que su ubicación resulte óptima.  

13. Claves del Éxito en la Implementación de TPM  

He aquí algunos conceptos, recomendaciones y guías generales que según he podido experimentar, contribuyen a lograr implementaciones exitosas.

Primero que nada, es indispensable que la dirección de la empresa apoye sin reservas el programa. He visto gente muy entusiasta en Mantenimiento, ingeniería o Manufactura tratando de hacer trabajar un plan sin el apoyo de la alta gerencia y simplemente no pudieron consolidarse.  

¿Cómo “Venderle” La Idea A La Gerencia?

          Es más simple de lo que nos imaginamos. Salvo casos de empresarios muy “a la antigua” que, pese a una pobre preparación lograron establecer un negocio exitoso y consideran que no hay razón para cambiar, hoy estamos encontrando que aún esos negocios están pasando a manos de ejecutivos más concientes de las cambiantes condiciones del mercado.  

El razonamiento es simple. No se puede enfrentar la competencia de hoy con las habilidades del pasado. Por muy buena experiencia que se tenga de las décadas anteriores, las condiciones hoy son drásticamente diferentes. Productos que en el pasado tuvieron márgenes de utilidad de hasta un 90% de su precio al mayoreo, hoy luchan por mantenerse en márgenes del 15 o 20%. Todo ello como resultado de la competencia.  

Vemos industrias enteras que han sido “barridas” materialmente por la competencia extranjera. Tal es el caso de la manufactura de televisores que en 1970 tenía más de 50 plantas y marcas en los EEUU, hoy no existe una sola. Taiwán, China, Japón, Corea, Singapur y otros países asiáticos y de otras partes del mundo han capturado todo el mercado. Lo mismo ha pasado con las industrias: fotográfica, de aceros, relojeras, confección de ropa y muchas más. ¿Cómo lo lograron? Siguiendo preceptos lógicos como: 

Ø     Alta Calidad

Ø     Bajo Costo

Ø     Garantía Efectiva

Ø     Eficiencia Maximizada

Ø     Nuevas Estrategias

Ø     Escuchar al Cliente

Este es el panorama que debemos observar y analizar con nuestros empresarios. Ninguna actitud debe ser fatalista pero sí muy realista. Hoy que la empresa está todavía funcionando es el momento de actuar. Pocos meses o años después, será demasiado tarde.  

Si nos enfrascamos en la idea de que la competencia es un problema, no podremos nunca realmente verla como la brillante oportunidad que realmente es. La industria automotriz americana es un ejemplo claro de despertar tardío, pero despertar al fin, que de no haber sucedido hoy esa industria sería un simple recuerdo. Si bien, sólo alcanza a cubrir un 10% o algo así de la participación del mercado mundial que tuvo en los años 50 del siglo pasado, al menos se ha mantenido viva. Están en el proceso del cambio cultural hacia una Manufactura Esbelta Total y sólo cuando lo hayan conseguido, entonces estarán en posibilidad de reconquistar parte del mercado perdido. Quién sabe si viviré para verlo. La supremacía alemana en instrumentos ópticos, es cosa del pasado. Y qué decir de la orgullosa industria suiza de relojería. Como éstas muchísimas otras han recibido el impacto del cambio. No es la competencia lo que las venció, sino su incompetencia para enfrentarla.  

La arrogancia, soberbia o en ciertos casos la falta de humildad, pueden hacer que perdamos de vista la verdadera proporción del impacto que nuestros competidores pueden tener.  

Cuentan un anécdota de cuando los japoneses iniciaban la producción de los relojes con los que habrían en pocos años de conquistar el mercado para no volverlo a soltar jamás. Se dice que una empresa suiza de herramientas les envió un juego de brocas y machuelos de las medidas más pequeñas que nos podemos imaginar, a fin de ofrecerles este herramental fabricado con materiales únicos en su clase y la gran experiencia de más de 300 años de la industria relojera suiza, arguyendo que no existían en el mundo herramientas más finas, precisas y de dureza siquiera comparable.  A los pocos días recibieron el paquete de regreso, sin comentarios. Ordenaron una revisión minuciosa por parte de su laboratorio metalúrgico, sólo para encontrar que todas las piezas traían un agujero por el centro a todo lo largo.  

Verdad o ficción, no sabemos, pero lo cierto es que los marcadores finales favorecen a los asiáticos como 1000 a 0.  

Como dijera el padre del Milagro Japonés, William Edwards Deming:  

“El problema es que los perdedores tratan de culpar a las circunstancias, sin darse cuenta que lo que tiene que cambiar es el sistema.” En efecto, un sistema que funcionaba maravillosamente apenas hace pocos años, hoy enfrenta un envejecimiento repentino y acelerado.  

En cada problema deberíamos encontrar no la necesidad de justificarnos culpando a otros, sino la oportunidad de descubrir una nueva forma más eficiente de hacer las cosas. Y el medio para lograrlo es el conjugar la inteligencia, talento y creatividad de todos nuestros recursos humanos que tanto hemos subestimado y menospreciado.   

El TPM y las demás disciplinas de la Manufactura Esbelta hacen precisamente eso. Se anima a la gente de todos los niveles de la organización a que opine y participe.

Si todos comprendemos esta realidad, la alta gerencia nos dará todo el apoyo necesario para establecer un buen programa de TPM, que es el cimiento de una buena implementación de Manufactura Esbelta. El resultado no se hará esperar, grandes beneficios se podrán palpar desde el principio. Entre otros: Una alta moral en el personal, mejor disposición hacia una mayor productividad, mayor lealtad y un ambiente de liderazgo que permeará a todas las áreas de la organización.  

Amplia Difusión

          Indispensable, según ya vimos en el capítulo 8, es el hacer a nuestro programa toda la publicidad posible. Se trata de un éxito no sólo momentáneo al implementar, sino permanente al sostener. Hay que usar todos los medios a nuestro alcance y conseguiremos gran cooperación de toda la organización. Todos queremos ser parte del éxito.  

Seguimiento

          Es muy crítico el dar un constante seguimiento a los proyectos ya implementados y continuidad a la comunicación con todas las personas involucradas. De no hacerlo, todo el gran esfuerzo se habrá perdido.  

Intercambio y Comparación “Benchmarking”

          Un concepto que ha costado mucho trabajo difundir entre los industriales de Occidente es la disposición al intercambio de experiencias y problemas y la comparación de resultados y soluciones.  En Japón es de lo más común ver gente de otras plantas de la competencia visitando las plantas, tomando incluso fotografías y videos, y haciendo preguntas o dando consejos a sus colegas. Esta actividad favorece mucho el avance y todos debiéramos cultivarla. La planta NUMMI de Fremont, California, es un ejemplo muy interesante de esta actitud.  

En 1992 esa planta, que pertenecía a General Motors, estaba ya cerrada, constantes pérdidas, una fuerza laboral desmoralizada y otros factores habían marcado la decisión de GM de cerrarla.  

Toyota surge al rescate. Una propuesta que nadie podía haber rechazado por parte de Toyota llega como una lluvia en el desierto. Se toma a un grupo de trabajadores, supervisores e ingenieros de GM y se les lleva a Nagoya Japón a la planta # 1 del mundo. Reciben entrenamiento por unos meses y regresan acompañados de igual número de japoneses para establecer la “New United Motor Manufacturing, Inc.” (NUMMI), una aventura empresarial conjunta entre Toyota y GM.   

Sólo 7 años después se ven los resultados, se convierte en la planta automotriz # 2 del mundo. En notable convivencia, comparten no sólo la planta, sino la tecnología y se usan motores de alto rendimiento y otros componentes desarrollados por los japoneses, así como las disciplinas de manufactura esbelta del Sistema de Producción Toyota, en el ensamble de los autos de GM. Una situación que para algunos empresarios con mentalidad conservadora resulta simplemente impensable. Benchmarking, Intercambio y Comparación puestos a funcionar en beneficio de los dos fabricantes.  

14. Sistemas Visuales

          Un buen amigo mío, Bob Williamson, experto en estos conceptos define a los sistemas visuales como el medio que permite a nuestras máquinas y sistemas “decirnos” qué necesitan y qué tan bien están funcionando.  En efecto, sabemos todos que la buena comunicación contribuye a que una organización de cualquier tamaño funcione mejor. Justamente esa es la función de los sistemas visuales.  

Debemos utilizarlos para diferentes propósitos pero siempre con la finalidad de comunicar o de activar las comunicaciones. Tal es el caso de tarjetas que podemos colgar en el equipo o instalaciones donde indicamos la necesidad de hacer una reparación o modificación. Tableros de información que contienen gráficas, los nombres de los participantes en un proyecto, los reportes de mejoras logradas, listas de verificación, y muchos datos más.  

En este aspecto se necesita crear una atmósfera de mucha creatividad, no es nada que esté reglamentado o estandarizado.

  Veamos algunos ejemplos...

  Por ejemplo en una máquina, convendrá que en todo tipo de indicadores tales como manómetros, termómetros, etc. Ya sean de aguja o de nivel lineal, marcar líneas o áreas que nos indiquen los rangos de operación normal y los rangos de riesgo.  También conviene girarlos de manera que la presión, temperatura o lectura correcta se encuentre en la posición de “las 12:00”. Podemos pintar o adherir película de color indicando: Verde-Lectura correcta u óptima; Amarillo-Precaución; Rojo-Peligro, ya sea que hay riesgo en la operación para la máquina, el operador o que puede representar que el producto se dañe o tenga pobre calidad. En caso de indicadores digitales, asegurémonos de tener un letrero claro indicando la lectura o lecturas correctas.  

También se deben aplicar sistemas visuales para facilitar la inspección y el mantenimiento. Por ejemplo, si en la lista de verificación el punto número 7 es una transmisión de bandas, el correspondiente cubre-bandas  deberá tener marcado un número 7. Este puede estar dentro de un cuadrado o dentro de un círculo, lo que nos indicará que forma parte de un reporte.  

Y ya que hablamos de cubre-bandas; es muy conveniente tener una clara marca que nos dice qué tipo de bandas y el número de ellas que se requieren, también ayuda tener una flecha que indica la rotación correcta. Esto es particularmente útil cuando se termina una reparación mayor en la que hubo necesidad de cambiar o desconectar y reconectar un motor o elementos eléctricos. Recordemos que hay incluso equipos que pueden sufrir daños graves si trabajan en la rotación equivocada.  

Otro aspecto de gran utilidad es que las graseras y puntos de lubricación también estén claramente identificados. No sólo conviene saber dónde están, sino qué tipo de lubricante se debe administrar. En muchos casos se opta por un código de colores. A propósito de graseras, es recomendable el uso de cubiertas para las mismas, además de ayudar a identificarlas, las cubiertas sirven para evitar la entrada de contaminantes a los rodamientos.  

Lo mismo para las tuberías: existen códigos estándar y también códigos convencionales, lo importante es que toda la gente que está involucrada con el equipo en su operación y el mantenimiento del mismo, entienda muy claramente su significado. En la mayoría de los casos debemos procurar que existan enchufes de conexión rápida de buena calidad, lo que generalmente facilita las operaciones de mantenimiento y los cambios de herramental (setups), etc.  

Una aplicación más de sistemas visuales es el uso de luces piloto que permitan observar a distancia si hay algún problema con un equipo o sistema.  

También muy importante entre estos sistemas visuales será el tablero visual de cada máquina. Este sirve para que en todo momento, cualquier persona pueda ver el desempeño del equipo, nombre y si es posible foto de operador(es) calificados “propietarios” del equipo, detalles de mantenimiento, gráficas de operación, índices de productividad, reportes y listas de verificación de operaciones de mantenimiento autónomo a cargo del operador y “en sus propias palabras”.   

Otro uso importante de sistemas visuales, es el referente a avisos de precaución y/o peligro, recomendaciones de uso de equipo de protección personal, para mantener limpieza en el área, y otras que sean pertinentes.  

En apoyo de las 5Ss, un uso importante es el marcado de líneas y áreas de ubicación en el piso. Generalmente usando cintas adhesivas, se puede lograr conservar el orden y organización del área de trabajo. Nuevamente, el objetivo que siempre debemos tener presente: esto permite que toda persona comprenda el uso correcto del área.  

No hay límite para estos apoyos visuales. Hagamos uso, como antes se dijo, de la creatividad de todo el personal. He encontrado algunos con dibujos muy explicativos. Se puede hasta hacer concursos de avisos con diversos motivos en la planta.  

15. Los Sistemas Computarizados de
Manejo de Mantenimiento (CMMS)  

En toda presentación que hago y también en los grupos de correo electrónico, frecuentemente surge esta pregunta: ¿Cuál es el mejor CMMS? Y mi respuesta será siempre la misma: El que mejor se utilice.  

Para quienes hemos estado cerca del mantenimiento por muchos años, es fácil comprender que un sistema no requiere demasiada sofisticación para brindarnos un buen servicio, sin embargo, es indispensable aportar al sistema la información necesaria, pues de otra manera no podremos obtener ningún resultado favorable.  

No importa si se trata de un paquete de cien dólares o uno de diez mil, si se usa bien se paga sólo con la multitud de servicios que nos puede proporcionar, si no se usa bien, si no se le provee la correcta información, lo cual por desgracia sucede en casi el 90% de los casos, ningún paquete de software hará el milagro.  

Algunas de las razones por las que no funcionan bien los sistemas CMMS:  

La persona a cargo de introducir la información no sabe nada o sabe muy poco acerca del programa o de la labor de mantenimiento, o de ambos.  

Las órdenes de trabajo no logran completar el ciclo: Emisión,  Ejecución, Retroalimentación, porque el personal no ha comprendido la importancia de contribuir a tal propósito.  

Desde un principio no se logró establecer el correcto catálogo de máquinas, partes de repuesto, proveedores, servicios requeridos, etc.  

No se le concede importancia a reportar detalles de lo que se encontró o se hizo ni se actualiza al sistema conforme se hacen cambios en la planta.  

El programa de Mantenimiento Preventivo no es realista ni alcanzable, de ahí que la gente responsable de efectuarlo, miente en los reportes.  

El personal de mantenimiento no tiene el entrenamiento adecuado, tanto en el equipo como en los requerimientos del programa.  

Se tienen demasiados servicios de “emergencia” y se hace a un lado el proceso de información.  

El TPM Contribuye A Hacer Buen Uso Del CMMS

          Varios de los aspectos intrínsecos del TPM significan un apoyo importante al buen uso de un programa de Control Computarizado de Mantenimiento.  

La capacitación y el entrenamiento que están comprendidos en el TPM crean una clara conciencia entre el personal de mantenimiento sobre lo importante que es documentar todo lo relativo al equipo, así como ubicar la causa raíz de los problemas. Estos elementos formativos deben extenderse al punto en que este personal pueda operar correctamente el sistema, acceder a las órdenes de trabajo, alimentar la información correspondiente a las mismas,  ajustar las cédulas de Mantenimiento Preventivo, generar reportes y en general, sacar provecho del programa. Esto elimina totalmente la necesidad de que una persona ajena a las labores de mantenimiento se involucre en esa tarea. En ciertos casos, se establece un plan rotativo para que las llamadas de producción sean atendidas siempre por un técnico que tendrá la habilidad de generar la orden de trabajo y en ciertos casos asignarla, si bien al haber una pantalla abierta en todos los talleres, es frecuente que los técnicos se auto-asignen una orden en cuanto esta se genera. Al tener esta clase de acceso, resulta fácil conseguir que cada técnico regrese directamente a la terminal a cerrar su orden, en ese momento en que tiene una visión fresca de lo que sucedió y de cómo lo resolvió.  

A medida que el TPM avanza en la planta, los catálogos de equipo, partes, etc. se van actualizando y manteniendo actualizados. Lo mismo sucede con la mantenibilidad mejorada, que facilitará el desarrollo del Mantenimiento Preventivo aparte de que los mismos técnicos estarán haciendo los ajustes pertinentes a las órdenes de PM.  

Disminuye considerablemente la incidencia de reparaciones “de emergencia” con lo que el personal cuenta con el tiempo necesario para conservar la base de información al día.  

En la planta típica, el 80% del trabajo de mantenimiento es para emergencias y sólo el 20% para preventivos y trabajos programados. Una vez que se implementa el TPM esa proporción se logra invertir y aún mejorar. Hay plantas que tras dos o tres años de implementación llegan a tener hasta menos del 10% de servicios urgentes. Eso les permite tener programas muy efectivos de PM y PdM o sea Mantenimiento Predictivo.