Volver a Vivir

Hola! Me da mucho gusto que estés comenzando a leer este pequeño libro que puede llegar a ser un buen apoyo y motivación para que alcances en la vida un estado de plenitud que no se compara, te lo digo por propia experiencia, con ninguna riqueza material o concepto de felicidad que tengas o hayas tenido en el pasado; y si por casualidad ya tienes el privilegio de contarte entre los muy pocos seres humanos que realmente gozamos de armonía en nuestras vidas, es posible que halles este trabajo útil como herramienta para compartir tus valores con otras personas.

Hago esto porque tengo un compromiso con la vida y un agradecimiento infinito a Dios; de hecho es mi motivación especial para escribir este trabajo que hago con mucho amor para todo el que quiera leerlo pero sobretodo para agradecer a todas las personas que han hecho posible mi existencia que hoy llega a esta paz y serenidad extraordinarias.

Amo a la vida más que muchas otras personas pueden amarla y esto es natural gracias a que el 15 de mayo de 1961 estuve a punto de perderla, de hecho estuve literalmente muerto durante varios minutos por haber sufrido una descarga eléctrica de alta tensión. En aquel tiempo trabajaba con una importante empresa de equipos de rayos X, y al estar calibrando una consola la víspera de la inauguración del Hospital 20 de Noviembre de la ciudad de México, de manera accidental recibí una descarga de 80,000 volts y además de severas quemaduras, sufrí un paro generalizado y si pude recuperarme fue por una serie de circunstancias realmente providenciales: el hecho de que hacía mucho calor en la habitación donde estaba haciéndose la calibración, ocasionó que yo estuviera cubierto de sudor, lo que produjo una conducción superficial que me fue muy favorable; el hecho de que el servicio de emergencias del propio hospital ya estuviera en servicio; el que mi compañero de trabajo, el Ing. Salim, me cargó y consiguió ayuda de otras personas para llevarme a emergencias que estaba (sigue estando) al lado opuesto del edificio; el hecho de que el médico de guardia haya tenido a su disposición un equipo resucitador y la capacidad de usarlo; y el Ángel de mi Guarda que se hallaba trabajando horas extras al igual que yo... Sin duda fueron los minutos más largos de mi existencia, recuerdo haber despertado en una camilla en un cuarto de recuperación y como era una litera, en ese instante creí que estaba enterrado, pues al alzar mi mano sentí como si hubiera tocado la tapa de un ataúd. Al parecer grité angustiosamente... El médico se me acercó y me explicó lo que había sucedido; se sorprendió al darse cuenta de que podía yo hablar prácticamente normal, si bien había algunas palabras que no entendía de lo que él me decía, pero me dijo que era normal, que en poco tiempo recobraría el vocabulario que hubiera olvidado. Sólo recordaba haber pasado por un gigantesco túnel cuyas paredes eran como de un material suave y translúcido con mucha luz en su exterior, y cómo no, si había servido de conductor en circuito corto para aquellos 80,000 volts. Después de esa experiencia, he visto la vida con otros ojos y si bien sufrí por varios años de problemas en mi sistema nervioso y perdí una buena parte de mi memoria distante, a estas alturas de mi vida (sexta década), sólo tengo motivos para bendecir aquel acontecimiento que sin lugar a dudas me ha permitido obtener de la vida mucho más provecho y disfrute que si no me hubiese sucedido. ¡¡¡Volví a la Vida!!!

Te sugiero querido lector, que leas este libro en busca de algo que te pueda servir para gozar la vida más que nunca antes.

Agradecimiento...

Se dice que nadie ama más que una madre y nadie agradece más que un perro. En este momento quiero tener memoria de perro para agradecer a toda la gente que he conocido y tratado; a los que me dieron amabilidad, amor, respeto; y a los que me demostraron que en este mundo también hay maldad; todos han contribuido para que yo sea hoy lo que soy, aunque aquí sólo mencionaré a la gente positiva...

Agradezco en primerísimo lugar a mi Madre que me haya traído a este mundo maravilloso donde he gozado tantos privilegios, y que me haya impulsado a aprender a disfrutarlos, dándome siempre un magnífico ejemplo de rectitud y orden que en no pocos casos he subestimado y desaprovechado.

También agradezco a todas las personas que han compartido alguna etapa de mi vida. A mis hijos: Myrna, Anita y Enrique, a mis nietos: Mishell, Alexis, Dennis y Selena por acercarme al milagro de la vida.

A mis amigos excelentes: Pancho y Chela, Eduardo y Yola, Ulrich (QEPD) y Alicia, Hernán y Rosita y tantos más con que me ha bendecido la vida. Como algo muy especial... Gracias a mi esposa Jill que con verdadero y desinteresado amor y su gran sabiduría me ha apoyado para llegar a conocer plenamente el verdadero concepto, origen de este libro...

La Armonía...

al Indice de Armonía...

Todo el contenido de este libro puede ser reproducido libremente
a condición de que no se vendan sus copias, sino se regalen, 
y en toda impresión se le dé crédito al autor: Enrique Mora  
y al sitio de Internet TPMonLine.com
©Enrique Mora 1999

Sus críticas y comentarios serán siempre tomados en cuenta.

 

 

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08/01/08 17:30

 

 

 

 

 

 

 

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