Repasemos pues algunos conceptos de capital importancia en nuestro camino a la armonía...
El Perdón
En nuestro trato con los demás, a través de toda nuestra vida, todos hemos tenido algunos conflictos o encuentros desafortunados, tanto con gente de nuestro medio social como con familiares, esto resulta inevitable especialmente cuando no estamos en el camino de la armonía. Hoy debemos comenzar a perdonar con todo nuestro amor a toda persona que voluntaria o involuntariamente nos haya hecho algún daño. Como lo vimos antes, la mayor parte de estos casos se conservan latentes porque siempre atribuimos la culpa a la otra u otras personas. Por principio dejemos claro que en todo conflicto todas las partes tienen una porción de la responsabilidad, y así es como debemos aceptarlo.
Pecar es humano, perdonar es divino.
El Rencor Vs. la Armonía...
En nuestra nueva vida armoniosa no deben caber los resentimientos o rencores, por lo tanto es indispensable que entremos cuanto antes al plano de las soluciones. Para conseguirlo haremos acopio de humildad, característica fundamental de la gente de bien. Vamos pues a enfrentar las situaciones con verdadero valor, y como a nosotros nos interesa reducir el conflicto, nos corresponderá el buscar la forma de dialogar con la persona que corresponde y esto deberá, desde luego, hacerse en privado. Una vez conseguida la entrevista, el paso siguiente será pensar muy bien la forma de expresar nuestro auténtico deseo de resolver el conflicto, aceptando que nosotros pudiéramos ser los únicos responsables, que es precisamente lo que los demás piensan.
Y así es como en lo sucesivo dejaremos de estar tratando de echar la culpa a los demás, en una actitud por demás negativa que debe desaparecer de nuestro nuevo estilo de vida.
Estamos en el camino del perdón, efectivamente, si en el pasado nos ha resultado difícil por condiciones de falsa dignidad u orgullo, de ahora en adelante recurriremos con gran frecuencia a nuestra generosidad y la de los demás, y por lo tanto, estaremos siempre dispuestos a otorgar nuestro perdón y, ¿por qué no? también a recibir el de los demás cuando quieran dárnoslo.
Las Relaciones Humanas son:
El Arte de Hacer Sentir
Bien a los Demás.El perdón es una de las formas más depuradas de las buenas relaciones humanas que debemos cultivar constantemente con el propósito de generar un campo magnético por demás favorable.
Simplemente traigamos a nuestra memoria aquellos casos en que hemos cometido una grave falta y que la persona agraviada nos haya otorgado su perdón, ¿Qué tal nos sentimos?, bien ¿verdad?, bueno, pues eso es exactamente lo que vamos a hacer en lo sucesivo cuando alguien nos afecte, le vamos a hacer sentir bien a base de otorgarle un auténtico perdón.
Y si aún nos queda una sensación de soberbia o superioridad, a manera de antídoto contra esa actitud negativa conviene recordar una sabia frase atribuida a Confucio:
"Todo ser humano es
superior a tí en algo".
Mantener una buena relación social se hace aún más complicado cuando el medio ambiente es distinto a aquél en que naciste o en el que te has desarrollado; tal es el caso de un inmigrado como yo, que se encuentra de pronto imerso en una cultura diferente a la suya. Trataremos aquí sólo lo relativo al inmigrante mexicano o hispano parlante en los Estados Unidos, ya que seguramente en otros casos de inmigraciones, las condiciones y actitudes pueden ser diferentes.
Aquí puede llegarse a una diversidad de actitudes que dividiremos sólo en dos grupos: las negativas y la positiva.
Por desgracia una inmensa mayoría de los inmigrados adoptan una actitud que yo denominaría de "clan", es decir, se integran en un grupo cerrado, sólo conviven con personas de su misma cultura y hasta se niegan a sí mismos la posibilidad de aprender con rapidez el nuevo idioma, desperdiciando así una magnífica oportunidad.
Otros adquieren una extraña identidad de "tercera cultura", en la que tampoco se integran a la que los está recibiendo, pero toman una actitud hasta racista en contra de la gente del mismo origen de sus ancestros; esto sucede más frecuentemente entre personas ya nacidas en los Estados Unidos; la mayoría dominan ambos idiomas y sin embargo sólo usan el español en familia. Pero si alguien de origen hispano les hace alguna pregunta en español, dicen simplemente no entender tal idioma y tratan con indiferencia o arrogancia y a veces hasta con hostilidad al recién inmigrado o al visitante.
Finalmente veamos la actitud de armonía que siempre debiera prevalecer: El individuo que la adopta será principalmente gente con un cierto grado de educación, y con un genuino interés de participar e integrarse a la nueva cultura. Lo anterior de ninguna manera significa renunciar a su identidad ni a su cultura de origen. Este tipo de persona positiva, estará en la posibilidad de vivir lo mejor de los dos mundos sin tener que entrar en ningún conflicto. Este tipo de personas logran desarrollarse en excelente forma dentro de la sociedad norteamericana, reciben reconocimientos e igualdad de oportunidades en todos los aspectos. Con esa actitud, hacen que su descendencia conozca ampliamente su cultura original pero también le ayudan a integrarse como gente de bien en la sociedad en la que les ha tocado vivir.
Es la clase de inmigrante que es bienvenido en todas partes, participa en política, en el mundo de los negocios y contribuye a reivindicar constantemente a su raza, pais y cultura de orígen. Estas personas no necesitan integrarse a grupos o manifestaciones de protesta, porque simplemente no tienen dificultades.
![]()
El núcleo familiar representa, sin lugar a dudas, la célula básica del conjunto social, de ahí que tenga tanta importancia la armonía familiar y desde luego que toda la gran problemática universal tiene su orígen en su disolución cada vez más frecuente, sin que se vean avances en la solución de este problema. Es un hecho que no podemos hacer algo inmediato con la situación del mundo, pero desde luego que si logramos establecer armonía en nuestra vida familiar, estaremos contribuyendo a que nuestra comunidad mejore substancialmente.
Resultará muy sencillo emprender esta valiosa tarea si ya antes hemos logrado establecer una verdadera comunicación con cada integrante de la familia y si todos tienen un verdadero deseo de alcanzar este propósito, pero si no es así, va a ser necesario comenzar por esa indispensable comunicación. Si la familia tiene fé cristiana, todo será más fácil, si bien este no es requisito indispensable.
Se le atribuye a la tecnología la mayor parte de las calamidades que estamos sufriendo hoy; pero yo la defiendo. Si bien es cierto que la máxima fuente de inmoralización familiar la constituyen las novelas y otras series televisadas que en su mayoría hacen apología de la violencia, de lo peor de la contaminación moral y de los más bajos valores que sufre la sociedad de nuestros días. Pero, ¿Por qué tienen éxito tan nefastas historias? Los productores han estado descubriendo que las grandes mayorías populares se sienten extasiadas por tales relatos llenos de situaciones falsas e inverosímiles, en las cuales casi involuntaria e inadvertidamente se tratan de identificar con alguno de sus personajes. Luego la culpa no es de la maravillosa tecnolo-gía, sino del público que la ve, que es el que realmente manda en la programación, el negocio de los productores es dar gusto a sus consumidores para que los anunciantes logren la mayor audiencia posible.
![]()
También sucede algo parecido con las series infantiles, los pequeños admiran y desean imitar a los superhéroes que a base de poderes extraordinarios y actos de espectacular violencia, hacen polvo a sus enemigos. Esta necesidad de identificación se debe a que los menores se sienten impotentes para enfrentar con sus fuerzas limitadas los graves problemas que perciben ya sea en su familia o en la sociedad en general. ¿Dónde nace este deseo de identificarnos con personajes irreales? La respuesta es simple aunque dolorosa: La mayor parte de los humanos no estamos satisfechos con nuestra realidad, por lo tanto tratamos de huir de ella. El verdadero motivo es la falta de armonía familiar.
Urge reconsiderar estos conceptos, y cuando se logre la verdadera estabilidad entre los integrantes del núcleo familiar, nos parecerán tan ridículas esas absurdas historias, que simplemente dejaremos de verlas, y la corriente de producción cambiará por su propia conveniencia, hacia temas más edificantes. Cada pueblo tiene la televisión que se merece.
![]()
La armonía familiar se logra con un solo ingrediente: Amor, que en este caso es resultado de una dedicación verdadera a los intereses de nuestros seres queridos, sin buscar la supremacía de la autoridad, sin fijar jerarquías por la tradición o subestimar la inteligencia de los demás, sin establecer un concurso de liderazgo o de productividad. (Véase también el capítulo dedicado a la armonía de la pareja).
Necesitamos unificar nuestros anhelos haciendo a un lado los aspectos triviales y materiales. El afecto constante y verdadero, nos ayudará a lograr el placer de compartir los logros individuales entre todos los miembros del grupo familiar, pues de hecho, la motivación que nos lleva al éxito es siempre el amor que nos rodea. Este esquema es muy importante ahora que la nueva tendencia económica nos lleva cada día con mayor fuerza a aceptar que es necesario que haya más de un ente productivo en la familia.
Todo el contenido de este libro puede ser reproducido libremente
a condición de que no se vendan sus copias, sino se regalen, y en toda impresión se
le dé crédito al autor: Enrique Mora y al sitio de Internet TPMonLine.com
©Enrique Mora 1999Sus críticas y comentarios serán siempre tomados en cuenta.
Visitantes:
Vínculos a:
TPMonLine.com
ManagementThroughLeadership
PapaKaizen.com
Articles MenuEsta página se editó en:
08/01/08 17:31
![]()