Lo Mejor que Podemos Dar

El ser humano siempre trata de lograr una posición en su medio ambiente, y ésta es determinada por lo que puede aportar a quienes le rodean. De ahí que sea tan importante preguntarnos: "¿Qué es lo más valioso que yo puedo dar a los demás?" y en muchos casos esta pregunta es por demás ambigua, llevándonos a una serie de complicadas respuestas.

La verdad es más simple de lo que podemos imaginar. Hace poco hacía yo un solitario viaje de carretera y como mero ejercicio mental de esos que todos debemos hacer para evitar el sueño, me puse a investigar cuál sería el secreto de mi esposa que tiene la virtud de generar una magnífica sensación de armonía en todo momento y lugar.

La respuesta llegó a mí con impactante realismo, y en ese momento me di cuenta de que ella lo único que hace, es dar comprensión a los demás.

Comprensión es una actitud de aceptación total y desinteresada.

Comprensión es algo que todos estamos deseando siempre que nos den los demás, pero que muchas veces nos cuesta mucho trabajo dar. Y como lo hemos visto en otros capítulos, el mejor sistema para lograr que los demás nos den algo, es dándoselo nosotros a los demás primero.

¿Realmente no se trata de una teoría complicada, verdad?, sólo estamos confirmando que las cosas más importantes de la vida son muy simples y naturales. Y digo naturales, porque el ser humano es comprensivo por naturaleza. Las madres lo saben, siempre otorgan comprensión y perdón incondicional a sus hijos, así se trate de los problemas o situaciones más complejas o de las faltas más graves, y con ello nos dán un bello ejemplo.

Dar comprensión nos resultará más sencillo cuando logremos entender que es indispensable aceptar a los demás tal como son.

Esto resulta aplicable no sólo en la pareja y la familia, sino en toda relación con los demás.


Armonía en el Trabajo...
 


Cualquiera que sea nuestro trabajo, ya sea que tengamos la necesidad de sostener a una familia, o que seamos estudiantes de tiempo completo, desarrollamos nuestra labor en un medio diferente en muchos aspectos a la sociedad común y corriente. Es un grupo de colegas, o sean personas que comparten nuestra actividad o profesión, que tienen en esencia el mismo objetivo. Todo parecería indicar que dada la afinidad antes mencionada, el ambiente debiera ser de armonía total, sin embargo hay ciertas diferencias.

Para obtener el mejor resultado de nuestro trabajo debemos hacer algo que realmente nos gusta, y si no es tu caso presente, ¡debes buscar un cambio cuanto antes!

Ningún trabajo que nos disguste puede llevarnos a una verdadera satisfacción y mucho menos al éxito, aunque esté muy bien remunerado. Recordemos que el éxito no se compra con dinero, sino que el dinero debe ser resultado del éxito.

Aquí recuerdo un concepto de mi mamá: "No se trata de hacer lo que te gusta, sino de que te guste lo que haces". En efecto, tú puedes poner voluntad de por medio y hacer que tu trabajo actual se convierta en algo muy satisfactorio.

Todos estaremos de acuerdo en que cada quién tiene una manera diferente de ver las cosas, por lo tanto mientras unos ponen gran entusiasmo y alegría en todo lo que hacen, otros parecieran estar contra su voluntad.

Si nuestro propósito es de armonía, nos debemos integrar al primer grupo, disfrutando al máximo el privilegio de poder hacer lo que más nos gusta, sin tratar de forzar a los otros a cambiar, ya ellos se darán cuenta en su momento de lo que más les convenga.

¿Cómo surgen las actitudes negativas? Hay una gran variedad de motivos, aquí sólo mencionaremos algunos:

Panafobia: Fenómeno que ocasiona en los individuos un temor, las más de las veces infundado, de que otras personas llegan a la empresa con el propósito fundamental de quitarles su posición. Estas personas actúan con reservas, difícilmente comparten sus experiencias, casi siempre ocultan información y tratan constantemente de desanimar a los demás, en no pocos casos urden historias para justificar su negativismo.

Celo profesional: Sensación de que al destacar otras personas en su misma actividad, ellos pueden perder oportunidades de reconocimiento o de promoción. Buscan hacer notorios los errores de los demás ante los niveles superiores, les inventan defectos y les ponen obstáculos cada vez que se puede.

Envidias: Si otra persona muestra tener mayor destreza en cierta actividad, buscan la forma de hacer desmerecer esas habilidades de los demás y arguyen con facilidad que el otro está  recibiendo mejores oportunidades porque es amigo o familiar de alguien de mayor jerarquía.

Solidarios: Abundan principalmente en los grupos de nivel obrero o burocrático, aunque también están presentes dentro de los grupos estudiantiles, y en diversas áreas de trabajo. Son personas que al descubrir que otros son capaces de hacer las tareas en un tiempo más corto o con una calidad superior, acuden a convencerles, o hasta a amenazarles si es preciso, para que se hagan solidarios con los procedimientos y tareas establecidas. Lo anterior con el fin de evitar comparaciones que los coloquen a ellos en situación desfavorable.

Establecer armonía en el trabajo o la escuela no significará, desde luego, seguirles el juego a personas negativas, pues es nuestra armonía interior la que estamos buscando. En estos ambientes lo que debemos hacer es tratar de identificarnos con la gente que actúa con mayor ética y eficiencia, integrando grupos sólidos que resistan con facilidad el embate de las personas que traten de deteriorar el buen desarrollo.

 

Eres Autónomo y Libre... 
e Interdependiente

Somos pues, en definitiva, entidades independientes en el desempeño de nuestra actividad, pero también es cierto que nuestros resultados se asocian estrechamente al grupo en el que nos integramos. Tomando en cuenta lo anterior, la calidad del grupo hablará  mucho acerca de nosotros mismos.

No basta hacer bien nuestro trabajo este día, se necesita que nos aseguremos constantemente de estar aplicando en él los mejores recursos que existan en cada momento. Para tal efecto, debemos buscar una constante actualización, ya sea por medio del continuado contacto con proveedores, lectura de revistas relacionadas con nuestro giro y si es posible, entablar una comunicación constante con nuestros competidores.

La metodología está en un cambio constante y los avances tecnológicos nos pueden permitir ser más eficientes cada día. Vale la pena entregarnos a la tarea de aprender nuevas formas para hacer nuestro trabajo. Quienes se nieguen a hacerlo, de pronto van a enfrentarse con el desempleo, o en el mejor de los casos, verán cómo gente con menores trayectorias pero mejor voluntad, les comienzan a rebasar sin que puedan evitarlo.

Un detalle que con facilidad se descuida es el trato al público: He podido ver con desesperación, en innumerables ocasiones, cómo una persona con deficiente preparación, al dar un trato inadecuado a algún cliente cautivo o potencial, causa una mala imagen de su empresa, pudiendo echar por tierra el esfuerzo de un grupo de gente profesional que está haciendo su mejor esfuerzo. He aquí un caso de ruptura de armonía que puede causar daños severos a toda una organización. Recomiendo que se seleccione muy bien a las personas encargadas de atender al público ya sea que lo hagan en forma personal, escrita o telefónica.

Asimismo, es nuestro deber, cuando dispongamos de tiempo, el dar a conocer a la persona adecuada, el caso de personal inepto que esté causando esta clase de dificultades, ya que si deteriora la economía o el buen desarrollo de esa empresa, está dañando también a la economía nacional. Esto último a veces puede parecer exagerado y no lo podemos comprender, pero es una realidad por demás lógica.

En efecto: la persona que con su apatía y mala voluntad deteriora el buen funcionamiento de cualquier negocio, está reduciendo las posibilidades de que esa empresa crezca o al menos se mantenga generando empleos; y mientras menos empleos haya en nuestra comunidad, más débil será la economía local, regional, nacional y mundial!!!



Actividad vs. Logro...

Hace años en un curso que participé, su autor, el muy celebrado Larry Wilson, hacía hincapié en la importancia que tiene analizar lo que estamos haciendo de una manera muy objetiva. Es decir, analicemos nuestro trabajo como si fuera otra persona quien lo estuviera haciendo, y con toda honestidad verifiquemos: ¿Qué tan buen resultado estamos logrando? Y que también nos preguntemos ¿Qué podríamos hacer para mejorarlo?

Puede sorprendernos la cantidad de trabajo que a veces invertimos en algún propósito de muy pobres resultados y en no pocos casos, al hacerlo tal vez estaremos relegando alguna otra tarea que podría resultar muy productiva.

Esto, según los expertos que fueron consultados, sucede con mayor frecuencia a los hombres que a las mujeres. En efecto, estamos tan absortos en la realización material de actividad que tal vez descuidamos la eficiencia de la misma, mientras la mujer puede desconcentrarse momentáneamente y hacer observaciones objetivas para luego regresar a lo que estaba, esto se debe según parece, a la disposición de sus hemisferios cerebrales.

Hace algún tiempo, decidí organizar un programa de radio que era de mucho interés para el auditorio juvenil; su tema era deportivo y llegó a tener una duración de treinta minutos; como seguía teniendo muchos anunciantes en lista de espera, decidí aumentar el tiempo a una hora, ya que cada anunciante patrocinaba una diferente sección del mismo. Tampoco una hora fué suficiente, y cuando estaba haciendo trámites para que la estación me vendiera el doble del tiempo, de pronto se me ocurrió que se podía asignar a más de un anunciante en cada sección, especialmente porque había mucha demanda de información sobre automovilismo y varios anunciantes dispuestos a patrocinarla... Así descubrí que había caído en la ceguera que ocasiona la actividad frenética, y desde entonces, seis anunciantes compartieron una sección de media hora y mis gastos y horas de trabajo no se tuvieron que incrementar, especialmente porque nadie me lo estaba pidiendo. Yo mismo me había presionado y estaba perdiendo efectividad.

Analicemos nuestra diaria tarea, tal vez nos puede estar sucediendo algo similar... y lo que es peor, ¡sin darnos cuenta!
 
 
 al Indice de Armonía...

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le dé crédito al autor: Enrique Mora y al sitio de Internet TPMonLine.com
©Enrique Mora 1999

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