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Un día, un
consultor gerencial de nombre Ivy Lee visitó al Sr. Schwab de la empresa
Bethlehem Steel Co. Explicó al Sr. Schwab los servicios que su empresa
consultora ofrecía y terminó diciéndole: "Con nuestro servicio,
usted será un mejor gerente".
Esto hizo
indignar al Sr. Schwab quien le dijo: "Esta empresa no la he podido
manejar tan bien como sé que podría. Lo que nos hace falta no es conocer más
sino hacer más. Queremos más acción. Si usted me puede dar algo que nos
impulse a hacer las cosas que YA SABEMOS que debemos hacer, con gusto le
escucho y le pago lo que sea."
"Muy
bien" dijo Lee. "Yo le puedo dar en veinte minutos algo que
mejoraré sus resultados en no menos del 50%"
"Lo
acepto", le dijo Schwab. "Justamente es todo el tiempo que tengo
antes de irme para tomar un tren. ¿Cuál es su idea?
Lee sacó
una simple tarjeta de 3" x 5" y le pidió a Schwab que escribiera
en ella las seis tareas más importantes que tendría que hacer al día
siguiente. Luego de tres minutos, cuando había terminado de escribirlas, le
pidió a Schwab que las numerase de acuerdo a su importancia. Eso le tomó
como 5 minutos más.
"Ahora",
dijo Lee, "ponga esta tarjeta en la bolsa de su camisa y mañana por la
mañana comience a hacer la tarea marcada con el número uno. Revise
constantemente la tarjeta y no pase a otra tarea hasta haber terminado la número
uno". "No se preocupe si no le alcanza el tiempo para las demás
tareas, está usted haciendo lo más importante". "Cuando termine,
pase a la número dos y así sucesivamente". "Haga esto hasta el
final de su día. Todo lo demás puede esperar. Si no puede usted hacer las
cosas por este método, no las podrá hacer con ninguno otro, pero con otro
método tal vez no podrá decidir ¿Qué es lo más importante?".
"Utilice
cinco minutos al final de cada día para hacer su lista del día siguiente.
Cuando se haya convencido usted mismo de la efectividad de este consejo,
haga que sus demás gerentes y personal lo adopten. Hágalo como prueba por
el tiempo que quiera y si le sirvió de algo envíeme un pago a su criterio
".
La
entrevista tuvo una duración total de 25 minutos, el Sr. Schwab le envió a
Ivy Lee un cheque por $25,000.00 dólares, ¡mil por minuto!. Schwab le
escribió una nota diciéndole que era la mejor lección que jamás había
aprendido desde el punto de vista de los negocios y dividendos. En efecto le
funcionó, de ser una empresa ignorada en menos de cinco años se convirtió
en la empresa acerera más importante de los EEUU y le produjo a Schwab más
de cien millones de dólares.
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