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Cada año, la industria estadounidense gasta bastante más de $300 mil
millones de dólares en mantenimiento de la planta y sus operaciones. Un estimado 80% de
esos dólares se gastan en corregir fallas crónicas en las máquinas y sistemas
así como
errores humanos. Esto está pasando a toda hora y en toda clase de
industrias.Basado en mis experiencias y
observaciones por más de 40 años en cientos de estas situaciones, eliminando estas
fallas crónicas, puede reducir el costo de mantenimiento entre un 40% y un 60%. Estos
ahorros que alcanzarían hasta $115 mil millones de dólares cada año, se pueden realizar
sin necesidad de grandes reestructuraciones internas, o despidos de gente o sacrificios en
la calidad del producto. Lo que sí se necesita es hacer cambios en las actitudes y formas
de pensar acerca de los procedimientos aplicados en el mantenimiento de la planta cada
día.
Pese al intento de la industria Americana de reinventar
el lugar de trabajo mediante una larga lista de técnicas gerenciales, millones de
trabajadores llegan a la planta a desempeñar su labor diaria de la misma forma en que lo
hicieron hace una semana o hace un año.
Estos hombres y mujeres son quienes mantienen nuestras
plantas operando, su trabajo es vital para la eficiencia y productividad, sin embargo se
pasan una gran parte de su tiempo corrigiendo desviaciones del proceso normal y
componiendo fallas crónicas que se han convertido en rutina normal. Con frecuencia
desperdician también su tiempo cumpliendo con requerimientos, reportes y procesos
administrativos que están fuera de actualidad.
Esta pérdida de recursos corporativos es causada
en gran parte por una aceptación o tolerancia de esas rutinas
equivocadas. Es un
paradigma de auto-limitación que establece absurdos conceptos como: "Las máquinas
se descomponen", "La gente comete errores", "Los sistemas
fallan". Se acepta porque así ha sido a través de mucho tiempo. Si nos atrevemos a
enfrentar estas creencias obsoletas, si comenzamos a eliminar fallas innecesarias e
injustificadas, nuestros gerentes podrán incrementar su productividad, reducir tiempos
perdidos y aumentar dramáticamente las utilidades para beneficio de
todos.
Aquí no se está hablando de esas esporádicas
catástrofes que aunque son muy costosas, se les atiende con gran énfasis y se
determinan, a veces mediante profundas investigaciones, las causas raíz, o causas
originales. Luego se procede a mejorar el proceso, tal vez rediseñar, y generalmente se
evita su recurrencia.
Precisamente porque no suceden con
frecuencia, aún
cuando su costo puede ser muy alto, éste se amortiza a través de varios
años. Por otro lado, las fallas crónicas de que hemos venido hablando, se caracterizan por un costo
relativamente bajo pero son bastante frecuentes. Son tan pequeñas, que a menudo pasan
desapercibidas, pero si acumulamos esos pequeños costos descubriremos que resultan más
caras que una gran catástrofe.
Las fallas esporádicas representan dramáticas
desviaciones de las normas de operación, cuando ocurren son muy visibles y cuando se
corrigen, se restablece la normalidad. Diríase que al corregir esas fallas se vuelve a la
tranquilidad del "Estatus Quo", sin embargo, al corregir las fallas
crónicas, se
consigue elevar ese "estatus quo" a un nivel de más alta
productividad.
Una vez que logramos rechazar la idea de que "las
fallas son inevitables", se nos presentan estas interrogantes:
¿Cuáles son las acciones que traerán consigo el cambio
productivo? El primer paso es identificar las oportunidades de
mejoramiento.
¿Dónde están ocurriendo esas fallas crónicas y
cuáles representan el mayor potencial de reducción de costos? Aquí se aplicará el
famoso principio del 80/20 de la "Ley de Pareto", donde un 20% de las fallas
son responsables del 80% de las pérdidas. Establecer un correcto procedimiento en esos
casos, nos dará gran efectividad, el restante 20% de los problemas corresponde
a causas
más especiales, las cuales se atenderán también llegada la
oportunidad.
La falla ocurre en tres niveles
principales:
Veamos las causas físicas... ¿Qué componentes están
fallando? Y aún más importante... ¿Por qué?
Enseguida consideremos los errores humanos o
intervenciones inapropiadas... ¿En qué consistió la acción
equivocada? Y ¿Por qué?
Luego llegamos a la conclusión de que el sistema
gerencial que debiera controlar las fallas crónicas probablemente es bastante
débil, o
de plano no existe. De aquí que analizar los sistemas gerenciales puede ser la actividad
más importante, pues nos permite descubrir paradigmas que están impidiendo el buen
desempeño de la planta.
Con demasiada frecuencia, los gerentes están más
preocupados por reanudar el trabajo que en identificar las causas reales de una falla
crónica. Su pregunta es ¿Qué tan pronto? En vez de ¿Por qué?
Bajo tal presión, supervisores y trabajadores se ven en
la necesidad de aplicar remedios de "parche" o reparaciones
"provisionales" que se hallan lejos del sentido común que nos aconsejaría
hacer las cosas bien desde la primera vez.
No se aplica buena calidad de pensamiento ni de trabajo y
la capacidad de análisis se sacrifica en aras de la velocidad. Un gerente que demanda
velocidad la consigue, mientras uno que busca soluciones bien razonadas, generalmente
logra una mayor calidad a un menor costo a la larga.
Hemos podido hallar que las necesidades de mantenimiento
se pueden reducir del 40 al 60% para aquellos que tengan el valor y energía de perseguir
esta meta. Por ejemplo, una planta de polímeros en la Costa Central del Atlántico en los
EE.UU., logró duplicar su producción en un plazo de 10 años, mientras que redujo su
mantenimiento.
Antes de la expansión, la empresa empleaba a 300
mecánicos, dos años más tarde, sólo tenía 200 mecánicos. Diez años
después, la
empresa tiene menos de 200 mecánicos aún cuando su capacidad se ha
duplicado. Esta
mejoría fué el resultado de investigar tenazmente y eliminar las causas de las fallas
crónicas.
Una refinería de la Costa Oeste, analizó que un lapso
promedio entre fallas de bombas de dos años (MTBF), era inaceptable, decidieron
investigar la causa raíz cada vez que una bomba presentara un intervalo entre fallas de
menos de dos años. Como resultado de esta política, el intervalo promedio se ha logrado
elevar a 6 años y ha representado un ahorro de unos dos millones de dólares por
año.
Estos breves ejemplos nos ilustran las numerosas
oportunidades que están disponibles. No es de sorprendernos el lograr rendimientos del
orden del 800% cuando implantamos un procedimiento razonable y el entrenamiento
correspondiente. Desde luego que surge la interrogante: ¿Qué les pasa a los trabajadores
cuyos empleos se ponen en riesgo con este tipo de mejoras. En los ejemplos que se
presentaron, ningún trabajador fue despedido. De haber sido así, las plantas habrían
perdido la buena voluntad de los mecánicos que se quedaran trabajando.
Lo que se hizo fue
asignarles a otras posiciones donde
se asegurara una continuidad de la producción que se iba aumentando
gradualmente, que es
la mejor forma de aprovechar la demanda creciente del mercado. Los trabajadores que ponen
atención a resolver los problemas a base de analizar los problemas de
raíz, están
generando un avance en la precisión de las reparaciones y las
instalaciones, actividades
que están comenzando a ser consideradas con gran atención en las plantas manufactureras
de la actualidad.
Desde el punto de vista del aseguramiento del empleo y el
bienestar del trabajador, ¿qué ejecutivo no estará dispuesto a canalizar recursos que
recompensen a quienes proporcionan los mejores dividendos? Esas acciones generan
crecimiento. Conforme la productividad va en aumento a base de reducir las fallas
crónicas, los productores aumentarán su confianza en la economía y ese crecimiento
mejorado significa seguridad creciente en el empleo y en una nación en su
conjunto.
Charles J. Latino, presidente y
fundador de Reliability Center, Inc., fue un ingeniero químico con antecedentes en
ingeniería en factores humanos y psicológicos. Siendo un líder en el desarrollo de una
perspectiva dirigida hacia una mejor confiabilidad en sistemas y procesos en la industria
de manufactura. Fue consultor de numerosas empresas en los Estados Unidos y el
extranjero. Es autor de obras muy importantes tales como: "Lucha por la
Excelencia" y "Acercamiento a la Confiabilidad". Sufrimos
su deceso en 2007.
Published: November 1996 Plant Engineering Magazine
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