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¿Cuál es la Siguiente
Máquina a Implementar? Establezca Prioridades

Cuando
vamos a seleccionar una máquina para el siguiente esfuerzo de implementación de TPM, lo
mejor será pensar en las más críticas. No es la máquina que esté en el peor
estado. Tampoco aquella que con mayor facilidad podemos dejar fuera de
producción.
Quizás será la que nos es más necesaria, la que tiene la mayor carga de
trabajo.
TPM, dijimos, no es un
proceso de reconstrucción de máquinas. Otro mito es el pensar que habrá una gran
pérdida de tiempo productivo. Se trata de traer la máquina a un nivel que genere su
mayor productividad, y la más fácil operabilidad y mantenibilidad.
La primera meta de TPM es
definir las discrepancias y oportunidades de mejoramiento no solo en la máquina sino
también en el área que la rodea.
En muchos casos,
una máquina a la que se le ha hecho TPM estará en mejores condiciones que si fuera
nueva, porque probablemente habrá sido acondicionada para servir mejor a nuestras muy
particulares necesidades. Esto no tiene que ser realizado únicamente en el esfuerzo
inicial, sino posiblemente en las semanas (a veces son meses) siguientes después de la
implementación. Es incluso posible que los miembros del equipo, en ese tiempo que siguió
a la implementación, hayan descubierto e identificado nuevas oportunidades y desde luego
las agregan a su programa.
En
algunos casos el esfuerzo TPM no necesitará detener la operación por más de uno o dos
días a la semana, otros casos se pueden programar para segundo o tercer
turno. Eso
se debe determinar por las necesidades de producción, pues TPM consiste en escuchar a
cada miembro de la organización y entender sus necesidades y
preocupaciones. En equipos menores, unas horas serán suficientes. En
realidad, escuchar a la gente de producción y
organizarse de conformidad es una prioridad del trabajo del coordinador.
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